Aby Ngana Diop: Tradición y frenesí en música de Senegal

5 Posted by - 9 diciembre, 2014 - Reviews

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 Suena el tema de apertura “Dieuleul-Dieuleul” y es asistir al descubrimiento accidental de un drum & bass primitivo. Mientras el furioso patrón de los tambores sabar y tama alcanza los 180 bpm, se cuela el son de una marimba sintetizada vía un Yamaha DX-7 y un incisivo silbato. Un pequeño coro femenino parece siempre preparado para responder cada provocación de una intérprete que lanza frases como una metralleta.

En la capital de Senegal, el mejor radar musical está en los taxis. En sus radios retumba la banda sonora de una ciudad multicultural como Dakar: himnos islámicos, el flow del galsen (una versión local del hip hop) y con seguridad el popular mbalax, pop mainstream de herencia afrocubana con percusiones tradicionales y letras en wolof, el idioma nacional.

El gancho de mbalax fue el que propulsó el éxito de “Liital” (1994), el primer y único registro (en casette) de una cantante tradicional como Aby Ngana Diop: de taxis y puestos del mercado sus hits pasaron a toda fiesta, bautizo y matrimonio, convirtiéndola en una popular figura que protagonizó ceremonias de políticos y oficiales.

Heredera de un largo linaje taasu – como se denomina a los juglares del África Occidental- , Aby sabía cómo hacerse escuchar: la misión de un taasukat es la provocar, educar y entretener a los más diversos públicos. Su ancestral discurso combina poesía improvisada y una frenética dinámica de llamado-y-respuesta, con un ritmo similar al fraseo del rap.

Suena el tema de apertura “Dieuleul-Dieuleul” y es asistir al descubrimiento accidental de un drum & bass primitivo. Mientras el furioso patrón de los tambores sabar y tama alcanza los 180 bpm, se cuela el son de una marimba sintetizada vía un Yamaha DX-7 y un incisivo silbato. Un pequeño coro femenino parece siempre preparado para responder cada provocación de una intérprete que lanza frases como una metralleta. La estampida no dará tregua hasta que culmine esta frenética cinta de seis canciones y 30 minutos de duración.

Reeditada en 2014, el hallazgo es mérito de Awesome Tapes From Africa, blog que se dedica a rescatar discos perdidos del continente negro para hacerlos accesibles a la era digital, convertido hoy además en un exótico sello dirigido por Brian Shimkovitz.

Su obsesión con la diva senegalesa data de 2010, fecha desde que intentó rastrearla solo para enterarse a través de su hija mayor que había fallecido hace más de una década. El eslabón fue la profesora del MIT Patricia Tang, quien realizó una investigación sobre percusiones senegalesas y la encargada del texto del libreto de esta flamante edición en CD y vinilo. A veinte años de su registro, este el sonido de juglares ancestrales abrazando la modernidad.

Hit esencial: “Dieuleul-Dieuleul” (Tómalo, tómalo). Ataviada con duku (el turbante femenino africano) y visera al lado, el videoclip en VHS hace justicia a este bombazo: una reina africana que se hace acompañar de un séquito de coro y bailarines.

Joya oculta: “Ndadje”. Clamor minimalista. El número de cierre de su primer y único registro discográfico es una muestra de cómo suena el taasu tradicional. Sólo bastan líricas exaltadas y percusiones endemoniadas.

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Dieuleul-Dieuleul
Ndame
Yaye Penda Mbaye
Liital
Sapaly
Ndadje

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