Dub: siempre menos es más

4 Posted by - 10 julio, 2013 - Sin categoría

dub

La raíz musical que nace en Jamaica es más potente que la figura de Bob Marley. Reducir una canción a bajo y batería es un ejercicio que demuestra su solidez. El dub es hoy una tendencia que se mantiene activa y sigue sorprendiendo en este siglo.

En el mundo del reggae, durante su explosivo surgimiento en los sesenta, encontramos una matriz que explica revoluciones que hasta hoy son disfrutadas por quienes sumergen la cabeza en este sonido. La carencia es un punto importante, que exige la creatividad de técnicos y músicos para expandir su música. Ante la negación de salones, el soundsystem se toma las calles, y ante la ausencia de computadores, los técnicos buscan en las cintas una herramienta de exclusividad. Así nace el dub, interpretación técnica del ritmo jamaicano que permite una expansión sonora que ya registra varias décadas de vigencia, reinvenciones y descubrimientos que dan valor al riesgo inicial.

Etimológicamente, encontramos también en el concepto dub (en inglés, copiar un disco) una raíz que se expande a significados que explican este entorno. Desde el dubwise, nombre que recibe la base de bajo y batería de una canción, que pasa a ser protagonista en su reinterpretación. Están también los dubplates, discos de 7” que recogen en su lado ‘A’ la versión original, pero al reverso contiene una versión sin voces, estrictamente ritmo. A esto podemos sumar que el prensado de discos en los setenta permitió que muchos DJ grabaran una copia con saludos personalizados de sus artistas, dubplates exclusivos que realzan la importancia de un Selector a la hora de destacarse.

Simplificando la historia, tenemos a Osbourne Ruddock, técnico de radios y televisores de Kingston, que luego se transformó en el experto de reparaciones del soundsystem, sistema de sonido con inclinación hacia los subbajos, que inundaban las calles de fiesta para los que no tenían dinero ni espacio en exclusivos clubs. Ruddock comenzó a trabajar para Duke Reid, uno de los pioneros en la escena local, quien le pidió versiones de temas “sin voz” para ser coreadas en las fiestas. Ante ello, su trabajo cambió al sumar efectos artesanales a estas nuevas versiones, transformándose en productor musical. Su nuevo alias, King Tubby, es hoy respetado en todo el mundo, y considerado como la primera piedra del templo que adora la base del reggae.

Studio One y Treasure Isle son dos estudios de grabación donde surgen las primeras muestras. Tenemos en el primero a King Tubby y en el segundo a Lee Perry, nombres fundamentales de un contexto donde el petróleo a borbotones y la ausencia de una política de protección de derechos de autor derivan en una explosión discográfica.

Lee “Scratch” Perry es otro de los próceres, activo hasta hoy, quien con su excéntrica personalidad ha sido el promotor visual de este género. A fines de los ’60 se pelea con Coxsone Dodds (junto a Duke Reid, fundamentales del soundsystem) y comienza su trabajo como mezclador, con frutos casi inmediatos. En 1968, crea el sello Upsetter y junto a una banda de estudio, del mismo nombre, comienza una larga discografía que lo lleva incluso a producir las mejores rarezas de Bob Marley. Su capacidad de samplear sonidos y multiplicar su función lo llevó a ser considerado uno de los mejores productores, una mente creativa anclada a un precario estudio casero, The Black Ark.

Otro de los imperdibles es Mad Professor, discípulo de Perry, fundador del sello Ariwa, quien ha mostrado mayores rasgos de universalidad en su propuesta. De origen guyanés y radicado en Londres, es quizá su cuna lejana de Jamaica lo que explica diferencias. Ariwa es hoy un sello de circulación global, y Mad Professor un músico inquieto, cuyo legado excede al reggae con trabajos junto a Beastie Boys, Jamiroquai, Massive Attack, o rockeros como Rancid y Depeche Mode.

En esta materia debemos destacar también a Augustus Pablo, férreo exponente de  la influencia rastafari, con la melódica como instrumento que acompaña y matiza sus composiciones. Su trabajo se masificó pese a una temprana muerte a los 45 años, esto luego que negara toda asistencia médica a un cáncer que le privó de actividad pública, pero sus discos son hoy una pieza importante y su figura se alza entre los principales.

Siglo XXI: Dubstep

El papel del dub en la música actual tiene una doble función. Por un lado, no se puede obviar el sentido del “back to the roots” al que acuden muchos músicos, ante la ausencia de un sentido pionero y vanguardista en el nuevo siglo. En ello podemos destacar a los argentinos de NAIROBI, quienes ya con dos discos han ratificado un método de composición en base a formato banda, que en su placa debut “Wu Wei”, cuenta con el beneplácito de Lee Perry en algunos cortes, y de Mad Professor como productor, con Ariwa como casa editora. Su segunda placa “Wet” radica en el poder instrumental de esta música, y a fines de este año deberíamos disfrutar de su nuevo registro “Wax”.

Por otro lado, en el noise encontramos una faceta que parece lejana al ritmo reggae, pero que en la experimentación encuentran un punto de encuentro. Aquí es importante mencionar el trabajo de los chilenos LA GOLDEN ACAPULCO, un trío alejado de la industria, quienes anclados al “házlo tú mismo” han forjado un trabajo de excepción, que tiene en “Encuentra las Joias del Dub” un trabajo recopilatorio de constantes viajes por América Latina. Este disco se encuentra en versión digital descargable, y también fue editado en vinilo por la etiqueta Blow Your Mind, BYM Records.

Al hacer una revisión de este género no podemos obviar el golpe que otorga el DUBSTEP, reinterpretación inglesa anclada al siglo XXI, que nace en fiestas donde el sonido explota, una derivación del 2step que junto al Grime intentan dar un nuevo giro a la música electrónica. Ritmos sincopados, acentuación en el primer y tercer golpe son características de una tendencia destacada por importantes DJ’s británicos como Jhon Peel o Don Letts, mítico pinchadiscos jamaicano que recalca en su propio documental que en este subgénero reside la rebeldía inglesa. Burial, Mala, Skream o Loefah son algunos de los nombres que surgen en esta rama, a la que la propia BBC ya ha dedicado distintos especiales y una hora estable en su programación semanal. Las principales revistas musicales se rindieron ante este nuevo ritmo, otra de las sorpresas que nace del dub, un manantial que no descansa en buscar nuevas modalidades de agitar la fiesta.

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