Entrevista: Bad Brains, la familia rebelde

5 Posted by - 11 julio, 2013 - Sin categoría

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“¿Por qué la gente sigue escuchando y tocando esta música? La verdad es que no lo sé, pero creo que es porque los rebeldes no ceden a lo que es normal”.

Fascinante y desconcertante. Así fue la presentación que Bad Brains hizo el pasado domingo 7 de abril en la última versión del festival Lollapalooza. La música disparada por el trío que conforman el guitarrista Dr. Know, el bajista Darryl Jenifer y el baterista Earl Hudson alcanzaba para revivir la furia hardcore y los ritmos jamaiquinos que los convirtieron en leyenda.

En cambio, lo del vocalista HR fue singular y hasta triste. Diagnosticado hace años con esquizofrenia, hoy está lejos de ser el concentrado de energía que alguna vez fue sobre los escenarios. Esa tarde balbuceó y gesticuló frente al micrófono desde mucho antes que comenzara la actuación, en la que su voz -cuando se decidía a cantar- sucumbía frente al sonido de la banda.

Pocos minutos antes de esa actuación, el bajista Darryl Jenifer estaba instalado en un camarín ubicado a pocos metros del escenario donde tocaban los británicos Keane. “Esto es lo que nosotros hacemos”, repetía para explicar cómo, 36 años después de formarse en Washington DC, Bad Brains continúa tocando en vivo y grabando nuevos discos.

“Es la vida que vivimos. No se trata de ser una banda, un bajista, un baterista, un vocalista: es un estilo de vida. No es una banda, no es entretenimiento. Esto es lo que hacemos”, explicaba, aludiendo además al espíritu rastafari que se convirtió en uno de sus sellos.

“Ya los ves a ellos (Keane) cantando ahora mismo y es igual con un artista o un carpintero. Somos una entidad, tenemos el Gran Espíritu, que se deja escapar en el mundo como un vehículo para el rock, para el punk rock y para diferentes estilos, por muchos años. Esto es lo que hacemos. Y ni siquiera se trata de la música, es lo mismo con un arquitecto, por ejemplo. ¿Cómo lo hace para seguir diseñando edificios? Simplemente porque eso es lo que hace”, decía.

La continuidad, de todos modos, no ha sido siempre una característica de Bad Brains. Los hermanos HR y Earl Hudson han abandonado sus puestos en distintos periodos y han sido suplidos por una serie de músicos, entre ellos, el ex Faith No More Chuck Mosley.

Aun así, Darryl Jenifer se atrevía a afirmar esa tarde que, si continúan juntos hasta el presente, es un asunto de fraternidad: “Hay bandas de músicos y bandas de hermanos, son dos cosas diferentes. Bad Brains es una banda de hermanos. Nos conocemos el uno al otro, nos queremos el uno al otro y vivíamos el uno con el otro antes de que existieran los Bad Brains. Es como una familia. No te preguntas cómo lo haces para mantenerte junto a tu hermano o a tu hermana por tanto tiempo, con buenos y malos momentos. Bad Brains es como una fraternidad, dura para siempre, en lo bueno y en lo malo, en lo normal y en lo extraño. La respuesta es que somos hermanos y siempre vamos a estar juntos”.

16 canciones en aproximadamente una hora. Eso fue lo que despachó Bad Brains aquella tarde de domingo en el Parque O’Higgins. La mayoría fueron piezas aceleradas y ruidosas. Otras, como “I luv I Jah” y “Jah love”, bebían del dub y el reggae. Esa constante dualidad, para Darryl Jenifer, tiene un elemento en común que no se relaciona con el pulso, con los decibeles o con la estructura de las canciones. Nada de eso. Tiene que ver con los orígenes de esos géneros: “Es música rebelde”, sintetizaba.

“Desde sus raíces, un elemento clave en el punk es ser música rebelde, que lucha contra el establishment, contra Babylon.Como los Sex Pistols en Inglaterra cantando ‘God save the queen’ o de lo que fuera. O como otras bandas de punk rock cantando sobre sexo, perras y cerveza. Pero la clave es que es música rebelde, y la música rasta también lo es”, argumentaba.

Según el bajista, se trata además de un espíritu incombustible que provoca el constante nacimiento de nuevas bandas punk y su descubrimiento por parte de oídos jóvenes: “Siempre habrá gente que vive de acuerdo a las normas, que se toma las cosas con calma y se acomoda a lo normal. Pero también hay gente que no quiere ser tan normal”, decía.

“¿Por qué la gente sigue escuchando y tocando esta música? La verdad es que no lo sé, pero creo que es porque los rebeldes no ceden a lo que es normal. No se trata de rebelarse contra algo en particular, sino contra la normalidad. Al comienzo puede ser contra una situación en particular, contra un político o cierta gente, pero al final lo que dicen es ‘no quiero ser como ellos’. Todos se visten con los mismos pantalones, quiero usarlos. Todos usan ese sombrero, déjenme usarlo también. Pero otros dicen “no, yo me quedaré con este sombrero, porque no todos lo usan”, concluyó.

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