Review: Como Asesinar a Felipes – V

0 Posted by - 1 abril, 2015 - Reviews


En lo que más se parece a sus antecesores es que nuevamente significa un paso hacia adelante para una banda única en su tipo.

Es fácil perderse en los recovecos numéricos del más reciente disco de Como Asesinar a Felipes (CAF), V. Este es el quinto disco del quinteto, tiene cinco canciones identificadas por números romanos y cada una de ellas se extiende por cinco minutos exactos. Son exactos 25 minutos, lo cual no es tan breve si se miran el prontuario de la banda: Un disparo al centro (2009) tenía solo 21 minutos de música y Comenzará de nuevo (2012) superaba por poco la media hora. Más allá de los números, sin embargo, hay una música que cada vez vuelve más compleja la tarea de describirla. Si alguna vez se pudo hablar de CAF como una banda de hip hop con toques de jazz y esos estilos se podían apuntar con precisión en distintos pasajes de sus canciones, hoy esa fórmula ha quedado completamente obsoleta.

La partida del pianista Marcos Meza fue sorteada sin problemas gracias a la incorporación de Gabriel Paillao (Gabo), diestro al recorrer las teclas pero generoso también para ocupar el sintetizador que había asomado en el disco anterior. Ese timbre, sumado al bajo de Sebastián Muñoz (Sebabala), le da una pesadez y una densidad singular a estas canciones, que a ratos aminoran su marcha y dejan espacio a una masa de bajos, a veces distorsionados, como cimientos del entramado sonoro. Quien decide cuándo acelerar y cuándo frenar es el baterista Felipe Salas (Metraca), que parece obsesionado con encontrar patrones de batería poco frecuentes y compases irregulares. A ratos es el hi hat el que se escucha en primer plano, de pronto aparecen unos redobles, luego un movimiento que parece imitar a una base rapera. Todo eso ocurre, por ejemplo, entre “IV” y “V”, una canción donde el teclado se zambulle además en un gusto por el rock progresivo que se ha hecho cada vez más evidente.

Esa tríada de teclados, bajo y batería se completa con la labor de Carlos Meza (DJ Sp@cio), quien hace gala de su habilidad para cortar y pegar samples de espacios radiales, películas, discursos y hasta canciones de compañeros de ruta como Gen, cuyo “Volver a lo básico” se oye distorsionado en “II”. Todo lo que no pueden construir los tres instrumentistas del grupo lo suple el DJ, siempre dispuesto a colorear las canciones e introducir detalles casi inaudibles. Todo lo que no dicen las letras de Enzo Miranda (Koala Contreras) también corre por su cuenta y no es poco: “Tú quieres imponer una forma de vida al otro, pero quién te ha dicho a ti que eres un ejemplo”, interpela uno de los samples de “IV”, quizás una de las mejores canciones para entender que este puzzle se completa con versos que aparecen más explícitos que nunca. “No les daremos el gusto de vernos sumisos y enfermos / atados de manos / No soy un esclavo del voto, lo siento”, dice Koala Contreras en un pasaje de esa canción y luego añade frases como “reina la autoridad del capital” o “se moviliza la fuerza del Estado / maltrato al pueblo originario”. Incluso es autoconsciente al lanzar estos versos: “Han llegado invasores tapando pueblos / inundando bosques de manera legal / para el beneficio de gordos ricos en minerales / un mal necesario para el arte / colegios y hospitales”. Antes, en “III”, se escucha una consigna como “aprende / enseña / entrégale herramientas / prende la mecha” y otra como “contento, cantando / así te queremos ver (…) creando, luchando”.

Es probable que estas sean las canciones políticamente más explícitas que alguna vez haya hecho CAF, pero en V también hay una continuidad poética con los discos anteriores. No solo reaparece Simón Temato, aquel personaje de las primeras canciones, y se repiten alusiones al crimen, al homicidio, a los asesinos en serie y a otras figuras ya conocidas. También hay correspondencias: si Comenzará de nuevo terminaba repitiendo la frase “alto queremos llegar”, este disco parece resolverse satisfecho cuando Enzo Miranda rima “en ti se cumple el objetivo, mi amigo / he subido un peldaño más, levito / estoy cerca del cielo”. Sin embargo, en lo que más se parece V a sus antecesores es que nuevamente significa un paso hacia delante para una banda única en su tipo, tan consciente de ese propósito que lo cantan en la última canción del disco: “Debemos mantenernos en constante movimiento / para no hundirse en el recuerdo”.

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