Review: Dirty Beaches – Drifters/Love is the devil (2013)

6 Posted by - 17 octubre, 2013 - Reviews

Dirty Beaches

En tiempos de estandarización y profesionalización, esta música elaborada sin concesiones, que solo se acomoda a sí misma y demanda un esfuerzo para ser escuchada, resulta estimulante.

“Cuando escribí esto, mis malditos ojos estaban llorando y me estaba dando puñetazos en la cara. Me importan una mierda las expectativas de la gente. Por eso estoy haciendo este disco, por mí y por mi vida”. Así de enfurecida fue la respuesta que Alex Zhang Huntai, el canadiense-taiwanés que publica discos bajo el nombre Dirty Beaches, le dio a un auditor que osó criticar una de sus canciones en Youtube. Luego se arrepintió y disculpó, pero de todos modos había quedado claro: se trataba de un asunto personal.

Drifters / Love is the devil se publicó como un álbum doble, pero en realidad son dos discos distintos. Cada uno contiene ocho canciones que suman alrededor de 37 minutos.

El primero experimenta, sobre todo, con máquinas de ritmos y una voz que lanza frases apenas inteligibles, a veces en español y francés. Aquí, Alex Zhang Huntai es secundado por el guitarrista Shub Roy y el músico electrónico Bernardino Femminielli, a quienes se suman ocasionalmente el baterista Jesse Locke y el saxofonista Francesco de Gallo. Son canciones que indagan en el poder del ritmo, un énfasis que -si creemos en las entrevistas- se relaciona con su actual residencia en Berlín y sus andanzas en los clubes de baile. De hecho, parte del disco fue grabado en el estudio que Anton Newcombe (Brian Jonestown Massacre) tiene en la ciudad. Lo que resulta, de todos modos, es una lectura retorcida de esa música electrónica, creada desde la precariedad, la repetición y la baja fidelidad: un sonido que parece emanar de un espacio húmedo, subterráneo e inhóspito.

Así es Drifters hasta su última pieza, “Landscapes in the mist”, que cierra el primer disco, pero introduce el sonido que tendrá el segundo, construido en solitario por Alex Zhang Huntai. Love is the devil es casi completamente instrumental y en él desaparecen las percusiones desaparecen para dejar el protagonismo a sintetizadores, instrumentos de viento y guitarras. Son creaciones que se despliegan en forma pausada y atmosférica, como una banda sonora, nada extraño para un músico que ha dado muestras de cinefilia y ha firmado música para tres trabajos cinematográficos. Todo, nuevamente, filtrado por un sonido oscuro y profundo.

Esta segunda parte se ha presentado como un disco de ruptura amorosa -de ahí la reacción furibunda- y hay títulos que lo refrendan: “Woman”, “I don’t know how to find my way back to you” y la pieza que da nombre al disco son ejemplos. Sin embargo, quedarse en ese tópico sería cercenar una música que resuena con mayor amplitud. Escuchado como dos caras de un mismo disco, Drifters / Love is the devil se alza como una obra inquietante y cautivadora. En tiempos de estandarización y profesionalización, esta música elaborada sin concesiones, que solo se acomoda a sí misma y demanda un esfuerzo para ser escuchada, resulta estimulante.

Dirty-Beaches

 

 

Drifters
A1. Night Walk
A2. I Dream In Neon
A3. Belgrade
A4. Casino Lisboa
A5. Elli
B1. Au Revoir Mon Visage
B2. Mirage Hall
B3. Landscapes In The Mist

Love Is The Devil
C1. Greyhound At Night
C2. This Is Not My City
C3. Woman
C4. Love Is The Devil
D1. Alone At The Danube River
D2. I Don’t Know How To Find My Way Back To You
D3. Like The Ocean We Part
D4. Berlin

No comments

Leave a reply