The Ganjas, Lecciones de una Década

1 Posted by - 10 julio, 2013 - Sin categoría

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Son una veintena de bandas las que The Ganjas saluda como “la revolución del rockandroll” en la edición original en CD

En mayo de este año BYM Records reeditó en un vinilo doble el homónimo primer disco de The Ganjas, editado en 2003 por el fugaz sello Irrepetible. Grabado hace una década, es el registro de la primera etapa de la banda: está el núcleo integrado por Samuel Maquieira (voz y guitarra), Rafael Astaburuaga (voz y bajo) y Aldo Benincasa (batería); y están Miguel Ángel Montenegro (guitarra) y Luis Felipe Saavedra (teclados), quienes se sucedieron como el cuarto integrante pero alcanzaron ambos a acreditarse en la grabación. Son siete canciones, cantadas en inglés y español, que suman casi una hora: cuatro de ellas sobrepasan los siete minutos y entre éstas, una roza doce minutos y la otra casi alcanza 15 minutos. Es decir, composiciones que se extienden sin restricciones a partir de un riff o un pulso hasta desvanecerse casi tal como surgieron. Música que parece haber pasado de la sala de ensayo a la grabación sin mediar mayor intervención. Ensimismada en un imaginario de sun, marihuana, playa y darkside. Música volátil, despegada y ajena al 2002 santiaguino en que se grabó.

Son una veintena de bandas las que The Ganjas saluda como “la revolución del rockandroll” en la edición original en CD, con las que compartían conciertos y algunos modos de trabajo: Guiso, Hielo Negro, Pendex, Yajaira, Perrosky, entre otras. Con ninguna de ellas, sin embargo, compartían exactamente el mismo sonido. No eran ni tan garageros, ni tan pesados, ni tan experimentales como algunos de sus compañeros de ruta. Pocas, además, sobrevivieron a la década anterior. The Ganjas, en cambio, desarrolló una discografía que ha ido creciendo en forma constante. Siempre con un cuarto integrante distinto y cada vez con canciones más acotadas. Los diez años que han pasado desde la grabación de ese disco homónimo se notan y también nuevas formas de producción: en Resistance, su última entrega producida por Jack Endino, el sonido es más robusto, las voces más nítidas y ninguna canción se despliega con tanta libertad como lo hacían en la primera etapa. Algo de eso se recupera en vivo, pero no en los discos.

Paradojalmente, mientras la música de The Ganjas se vuelve menos expansiva, se presentan junto a bandas más jóvenes que explotan, con mayor avidez incluso, los recursos que estaban presentes en esa primera grabación: ritmos monótonos, guitarras vaporosas, canciones extensas. El último fin de semana lo hicieron con Föllakzoid abriendo para los australianos Tame Impala y lo han hecho también con otras bandas de BYM Records, justamente, el que reeditó su primer disco.

En una industria discográfica precaria como la chilena, son escasos los discos que se reeditan. Por eso, que el primero de The Ganjas vuelva a estar en circulación permite varias lecturas. Por ejemplo, que se han convertido en una banda con suficiente consistencia para mirar atrás en su historia y darse cuenta de que la década que hoy los separa de ese momento no ha sido en vano: a diferencia de muchos, siguen sonando y no como lo hacían entonces. Además, es la oportunidad para apreciar, con la distancia del tiempo, el registro de una música a medio camino entre las jams de sala de ensayo y las diferentes direcciones que tomaría la banda en años posteriores. Un instante de germinación, cuyo encanto depende tanto de sus virtudes como de sus debilidades. Finalmente, el primer disco de The Ganjas se puede leer como el primer antecedente del conjunto de bandas, principalmente relacionadas con BYM Records, que actualmente intentan establecer una escena sicodélica en Santiago. Falta mucho, no obstante, para ver en qué tono se escribirá de ellos en diez años más.

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