The Staple Singers: Bajo un cielo luminoso

4 Posted by - 1 septiembre, 2014 - Crónicas, Reviews

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Son voces que bajan a las profundidades y de inmediato se encumbran en las alturas. Que transmiten una paz que tiene algo de inasible y, al mismo tiempo, de esperanzador.

Dicen que Roebuck Staples se sentó un día de invierno con su guitarra, en su hogar en Chicago, reunió a sus hijos alrededor y les pidió que ensayaran algunas armonías. Los vecinos alcanzaron a oír y les dijeron que sonaban bien. Poco tiempo después, les pidieron que cantaran en la iglesia. Luego, que cantaran en otra iglesia. Y después en otra, en otra y en otra…

Así comenzó el camino de los Staple Singers, cuando el patriarca ya había acumulado algo de experiencia. Nacido en 1915 en Winona (Mississippi), testigo directo de la vida de los afroamericanos en los campos, “Pops” no tardó en acercarse al blues, pero la música religiosa lo había atrapado antes. En 1937 era parte de los Golden Trumpets y cuatro años más tarde, cuando se estableció en Chicago junto a su familia, pasó a la alineación de los Trumpet Jubilees. Recién una década después formó el grupo con sus hijas Mavis y Cleotha y su hijo Pervis, quien años más tarde sería sustituido por su hermana Yvonne.

Los Staple Singers conocieron el éxito, los estadios, los primeros escalones de los rankings y la canción como herramienta de lucha. A mediados de los ’60 grabaron el “For what it’s worth” de Stephen Stills y dos clásicos de Dylan: “Masters of war” y “A-hard rain is gonna fall”.

Esa vocación social también se puede rastrear en su etapa más exitosa, cuando se pasaron a Stax y editaron singles imbatibles como “Respect yourself”: bronces vigorosos, pulso vibrante, coros deliciosos, una maravilla. Y el listado de hitos podría hacerse eterno: cantan “The weight” en el Last waltz de The Band, versionan “Slippery people” de los Talking Heads, crean la canción que “inspira” el “The last time” de los Rolling Stones. Hasta ahora sus ecos resuenan a través de Mavis, que en los últimos años ha cosechado premios de la industria gracias a los discos que le produjo Jeff Tweddy, el cantante de Wilco.

Antes que todo eso, sin embargo, estuvo lo más primario y más devoto: el gospel. En 1956, cuando apenas habían publicado un par de singles, los Staple Singers llegaron a Vee-Jay y publicaron Uncloudy day, un disco donde se escuchan algunas sencillas percusiones, la guitarra con trémolo de “Pops” y, por sobre todo, sus voces. Son voces que bajan a las profundidades y de inmediato se encumbran en las alturas. Que transmiten una paz que tiene algo de inasible y, al mismo tiempo, de esperanzador. En la canción que titula el disco, por ejemplo, cantan de un hogar que está más allá del cielo, donde no hay tormentas ni nubes. Y aunque es muy probable que el inicio del grupo no haya sido tan perfecto como dicen, parece mejor creer esa leyenda. Que un día de invierno, en la gélida Chicago, es el punto de partida para un camino que de inmediato define su destino: un hogar que siempre está bajo un cielo luminoso.

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A1 Uncloudy Day
A2 Let Me Ride
A3 God’s Wonderful Love
A4 Help Me Jesus
A5 I’m Coming Home
A6 If I Could Hear My Mother
B1 Low Is The Way
B2 I Had A Dream
B3 On My Way To Heaven
B4 Going Away
B5 I’m Leaning
B6 I Know I Got Religion

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A1 Will The Circle Be Unbroken
A2 Too Close
A3 Come On Up In Glory
A4 Don’t Drive Me Away
B1 Don’t Knock
B2 So Soon
B3 Somebody Saved Me
B4 Pray On
B5 Downward Road
B6 Let’s Go Home

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A1 Born In Bethlehem
A2 Stand By Me
A3 I’ve Been Scorned
A4 Two Wings
A5 Calling Me
B1 Swing Low
B2 Sit Down Servant
B3 The Day Is Passed And Gone
B4 Good News
B5 Let’s Go Home
B6 This May Be The Last Time

 

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