Ty Segall – Manipulator (Drag City, 2014)

2 Posted by - 27 octubre, 2014 - Reviews

ty segall

Para sus habituales parámetros, es casi como una eternidad: Ty Segall se tomó más de un año para presentar un disco doble menos furioso que sus eléctricas entregas anteriores, pero con un sonido más expansivo.

Ty Segall tardó 14 meses en preparar Manipulator, su séptimo disco personal en apenas unos años, al que hay que sumar participaciones con la Ty Segall Band, White Fence, Mikal Cronin, Fuzz y unos cuantos EPs, singles, registros en vivo y otras grabaciones. En el mismo período de tiempo, el músico nacido en San Francisco antes había publicado hasta cuatro álbumes, pero esta vez se lo tomó con calma. Para sus parámetros, en realidad, fue como una eternidad.

Pasó unos 30 días en el estudio trabajando desde el mediodía hasta la madrugada y se encargó de tocar buena parte de lo que se escucha en estas 17 canciones. Apenas en una, “Feel”, intervienen los compañeros que lo acompañan en vivo. Y si antes grabar un disco se trató sobre todo de hacer una instantánea de sus canciones, ahora se hizo el tiempo para los detalles: “Nos tomó al menos un día y medio obtener solo el sonido de la batería –dijo en una entrevista. Estaba realmente emocionado con eso, pero era muy difícil hacerlo. Antes yo decía ‘¿escuchas la batería? Excelente, ese es sonido de la batería’”.

Más allá de lo que Ty Segall pueda contar en las entrevistas, la diferencia se percibe desde la primera canción de Manipulator, que además titula el disco. En lugar de guitarras distorsionadas, en lugar de baja fidelidad, en lugar de un arrebato eléctrico, lo que inaugura este disco es un teclado reverberante al que se va sumando una instrumentación contenida y una voz más prístina que en grabaciones anteriores.

A lo largo de los casi 60 minutos siguientes, claro, hay espacio para la electricidad desbordada. Está en “It’s over” y en “The crawler”, por ejemplo, pero de todos modos es una manera más limpia de atravesar esa zona y el disco se expande hacia otros paisajes también. No esconde su devoción por Black Sabbath (“Feel”), acude al glam de Bowie y T. Rex (“Tall man, skinny lady”, “Don’t you want to know?”) y recupera algo de la sonoridad más acústica de Sleeper, ahora en plan menos introspectivo y más acelerado. Así se oye en “The clock”, que además se da el “lujo” de añadir arreglos de cuerdas.

Manipulator conduce a una suerte de encrucijada. Sus canciones no se distancian demasiado de sus antecesoras en términos compositivos, sino por medio de los arreglos y la producción. Despojado de esa suciedad, aun cuando no deja de ser atractivo, es un disco que ya no suena tan atrevido y descarado como los anteriores, que se sumergen sin precauciones en el ruido. Esa crudeza, esa indagación en la electricidad que podía llevar a momentos estimulantes, ya no está. ¿Serán las presentaciones en vivo el espacio para volver a andar ese camino? Sería bueno comprobarlo en una cartelera saturada como la de Santiago. ¿Cómo no habrá al menos una oportunidad?

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A1 Manipulator
A2 Tall man skinny lady
A3 The singer
A4 It’s over
B1 Feel
B2 The faker
B3 The clock
B4 Green belly
C1 The connection man
C2 Mister main
C3 The hand
C4 Susie thumb
D1 The crawler
D2 Who’s producing you?
D3 The feels
D4 Stick around

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